La peor semana del año

Yo no es que tenga nada contra la religión católica. Los que quieran creer en eso, háganlo, se los respeto. Pero si para mi la peor semana del año es Semana Santa es porque a mi no me respetan mis decisiones. Ya sea de no viajar como de no creer.

En mis esfuerzos por luchar en contra de la imposición de decisiones de otros sobre mi fue que terminé envuelta en una discusión con mi papá sobre por qué la familia debería ser una institución más democrática y menos dictatorial, en la que la única conclusión fue “así es la vida”, y yo, como allí no tengo poder, por supuesto perdí la discusión y tuve que viajar a asistir a todas las misas habidas y por haber.
Y no me malinterpreten, disfruto como cualquier otro sentarme, pararme y arrodillarme alternativamente repitiendo una letanía de palabras aprendidas de memoria desde mi primera infancia, que dicen que algo muy importante es culpa mía y que debo pagar por eso no sólo en vida sino también después de ella. Además me gusta tanto encontrar incongruencias y contradicciones que puedo afirmar con seguridad que le pongo más atención al sermón del padre que la mitad de su audiencia, que sí se declara católica.
Pero no, las misas a las que va mi familia no son normales, son de una fraternidad -nunca me he interesado por saber el nombre ni historia- en la que las mujeres no podemos ir en falda corta y debemos cubrirnos la cabeza con algo, el padre habla en latín (y por tanto todos debemos repetir en latín así no entendamos) dándole la espalda a los presentes por estar contemplando la imagen de Jesús. Así que allí me encuentro yo, aburrida tres horas en las que podría estar leyendo o haciendo otra cosa productiva, y viendo con impotencia cómo perpetúan varias de las injusticias sociales en las que tanto estoy en contra (por ejemplo el machismo).
Y como es Semana Santa no sólo es largas misas, sino también Lavatorio de Pies, Última Cena, Sermón de las 7 Palabras, Viacrucis, Bendición del Agua, Bendición del Fuego, y un sin fin de procesiones. No, no asisto a todas ellas, pero me molesta porque si me niego a ir me convierto en el enemigo número uno de la familia.
Pero bueno, esta semana santa tomé la decisión de no amargarme y por el contrario disfrutar, dejar que la semana pase lo más rápido posible ignorando esos detalles. Y mientras tenga música y un buen libro así será. -y afortunadamente tengo ambas cosas en el iPod *-*, mientras lo tenga podré escapar de la realidad-
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2 thoughts on “La peor semana del año

  1. Hola Luci, a mi me han contado acerca de ese tipo de misas y siempre he querido ir a una, me han dicho que es una tradición antiquísima, acá lo hacemos normal como las misas de todos los domingos pero con todos los signos de el lavado de pies, lucernario y demás.Y en cuanto a pelearse y esas cosas pues a mi siempre me ha gustado participar en esas cosas y a medida que me gustaban entonces mis padres me daban más libertad o.O o sea que a lo mejor si hacés que te gusten luego te dejen en paz y puedas hacer lo que quieras xD bueno pero ese es mi caso, no sé qué pueda pasar si vos lo hacés.Tampoco conozco eso de que no hay que usar faldas cortas y usar mantos en la cabeza, acá yo fui a misa en semana santa con pantalones cortos y eso que estaba en el coro jajaja.Un saludo 😀

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