Intercambiando

Al salir de Colombia me hice una propuesta: narrar en este blog todas mis experiencias. Han pasado más de dos meses y hasta ahora no había dicho palabra aquí, así que ahora vengo a adelantar esa tarea.

Los que me conocen al menos un poco, saben dos cosas sobre mi: me encantan Harry Potter, los Beatles y el fútbol; y siempre había querido ir a Alemania. Admiro muchísimo ese país, amo su equipo de fútbol y aprendo su idioma hace ya más de tres años. En Diciembre pasado, después de estar pasando papeles durante todo el semestre y una larga espera, me aprobaron un intercambio de 6 meses. Imagínense la alegría que sentí cuando me notificaron. Aun ahora, después de un par de meses de haber llegado a tierras germanas, sigo levantándome por las mañanas sin poder creer que estoy donde siempre quise estar.

Antes de salir viví un tiempo de sentimientos encontrados… felicidad, nostalgia, nervios, ansiedad, un poco de estrés y, por supuesto, tristeza de dejar en Colombia a mis seres amados. Pero finalmente llego el 28 de Febrero y de repente, después de una semana muy agitada entre preparativos de viaje y 15 años de mi hermana, me encontraba en el aeropuerto con mi familia y con Cami, Kalli y Fede tomando un último café en Juan Valdéz y con una experiencia completamente nueva esperándome.

Once horas de vuelo, dos películas, muchas siestas y una cena y desayuno después, estaba al otro lado del charco, arrastrando dos maletas, de las cuales habían dañado una (la más pesada, por su puesto) en la bodega del avión. No sé cómo me las ingenié para subirlas y bajarlas de los trenes de Frankfurt a Saarbrücken, pero el hecho es que lo hice. Tuve la fortuna de contar con un excelente recibimiento de parte de una amiga de la u, Cristina, y dos colombianas más, Ángela y Maritza, que me guiaron con todo lo que necesité. Así que el 1 de Abril ya tenía contrato de arrendamiento firmado y me dieron la llave de la habitación, que sería mi hogar por los próximos… ¿6 meses?
Las diferencias culturales se sienten de inmediato. Desde el organizado servicio de transporte público, igualito al de Bogotá… hasta el tono de voz con el que hablan, siempre bajito y discreto. Algo seguro es que si hay gente hablando alto en algún lugar cerrado en Alemania, es porque hay un buen grupo de latinos cerca. Bueno… eso, o los alemanes están borrachos. También impactan cosas como que los perros puedan entrar tranquilamente a centros comerciales o buses, o que en el supermercado no te den un millón de bolsas para cargar el mercado, tipo Exito, sino que te cobren por cada una que uses.
Sin embargo me adapté bien a la vida aquí. Es mi primera vez viviendo sola, haciendo mercado, oficio, aseo, pagando servicios, y no me ha ido mal. También he conocido un resto de gente… comenzando por colombianos como Ángela y Maritza, Jorge y Juliana, que es una chimba; pasando por brasileños, mexicanos, españoles; alemanes, búlgaras y turcos; hasta nuestra nueva compañera de conversación, que es de Namibia!
Y bueno, es así como inauguro esta nueva sección del blog, “intercambiando”. Estén atentos porque tengo preparadas historias sobre mochilear en Europa Oriental, vivir en Saarbrücken, usar facilidades como Mitfahrgelegenheit y CouchSourfing, farrear en Alemania, y más…
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One thought on “Intercambiando

  1. Es un sueño compa compis! algún día cumpliré el mío de vivir en Francia y entonces podré entender lo que estás sintiendo.Por ahora me conformaré con mis sentimientos encontrados de felicidad por tu felicidad y odio profundo porque estás conociendo Europa jajaEspero las siguientes entradas!!

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