Y qué, ¿este fincho pa’ dónde?

“Y bueno, ¿usted fue allá a estudiar o a viajar?” La verdad es que el que cruce el charco y no quiera conocer la mayor cantidad de lugares posibles está loco. Y, al contrario de lo que parece, no es tan costoso. Por eso cada festivo, vacaciones o día libre que hay toca aprovechar para conocer.

En Colombia pensar transportarse en avión es pensar en gastarse una gran cantidad de plata. Solo hasta ahora comienza a operar VivaColombia, que será una pequeña representación de lo que se puede hacer aquí. Con las aerolíneas de bajo costo como Ryanair e EasyJet se puede viajar de un extremo de Europa a otro a un precio que es posible pagar. Para ponerles un ejemplo yo pagué por el vuelo de Karlsruhe (Alemania) a Budapest (Hungría) sólo 5 € (de ahora en adelante multipliquen por 2300 todos los números que diga). Sí, por $11.500, lo mismo que me cuesta un taxi de la uní a mi casa, viajé de un país a otro en avión.
Pero si le tienen muchomiedo a las alturas, o simplemente disfrutan más un viaje largo por tierra en el que se pueda ver el paisaje, existen los buses, trenes y carros. Generalmente los buses son la alternativa más barata y cómoda. Me fue especialmente bien en Europa Oriental con una empresa que por 13 € me llevó de Viena (Austria) a Praga (República Checa) en una silla más cómoda que la del avión, con pantalla en frente con películas y música y bebidas calientes ilimitadas durante todo el trayecto.
Los trenes son más caros, y muy incómodos. No me ha ido bien viajando en tren. Aunque en un principio pensé que los iba a amar, por eso de que en Colombia no hay y es algo diferente para mi, resulté ser tren-fóbica. Sin embargo resulta la mejor opción, al menos en Alemania, si viajas en grupo. Con el Schönes-Wochenende-Ticket (tiquete buen fin de semana) pueden viajar hasta 5 personas por 40 € todo lo que quieran dentro del país. También está el Quer-durchs-Land-Tiquet(tiquete atravesar el país), que hace lo mismo pero la primera persona vale 42 € y de ahí en adelante por cada viajero se suman 6 €. Ambos tiquetes son válidos usando sólo trenes regionales. Y ese precisamente es el costo: los trenes regionales son los “lecheros”, que paran en cada pueblito perdido y viajan lento. Y normalmente a uno le toca bajarse en uno de esos pueblitos perdidos y hacer transbordo. 4 o 5 veces por viaje. Termina siendo agotador y un poco aburrido. Recomendación especial: si piensan viajar de noche ‘para aprovechar el tiempo y al tiempo ahorrar una noche de hospedaje’ no sean tacaños y paguen una cama, a menos que quieran vivir la peor noche de sus vidas.
Otra posibilidad que hay aquí, y en Alemania está especialmente bien organizada y es muy popular, es la del carpooling o compartir carro. En alemán es Mitfahgelegenheit, y es muy sencillo de usar: simplemente vas a la página, buscas el trayecto deseado y alguien que vaya a ir en carro y tenga un puesto libre lo ofrece, te contactas con esa persona por celular o sms, fijan un lugar de encuentro y ya está. Los precios son bajos (fui a París en 25 lo que un tren me habría cobrado 79) y lo más importante: vas cómodo. Si, yo sé que meterse en un carro con un desconocido suena loco para nosotros los colombianos, que desconfiamos hasta de nuestra sombra, pero la verdad aquí eso no es un problema: todos se benefician y el sistema funciona.
Pero bueno, una vez arreglado lo del transporte falta otra cosa importante: el hospedaje. Obviamente uno no se queda en hoteles de 3, 4, o 5 estrellas. Es más, ni siquiera de 1 o 2. Uno se queda en Hostales, donde las habitaciones tienen 10 camas y no sabes quién va a ser tu roommate. Cada noche sale en promedio 15 € (y eso, he pagado de 7, pero también de 25). Para esto se busca en HostelWorld, donde tienen calificaciones y reviews (que lo salvan a uno de encontrarse con cosas como inseguridad o pulgas en la cama). También están los albergues juveniles (Jugendherberge), que es casi lo mismo pero un poco más caro.
Pero si de verdad se quiere vivir una experiencia intercultural completa, y además ahorrar dinero, se DEBE usar CouchSurfing. La cosa es así: uno pone en su perfil a qué ciudad va a ir y mira quiénes tienen un “sofá” disponible para recibirlo esos días. Se hablan, concretan todo, y listo. De las veces que lo he usado me ha ido muy bien. Éramos 4 personas y aún así nos recibían a todos en su casa, a veces nos recogían en el terminal, nos cocinaban comida típica y hasta nos armaban fiesta! Además un local de puede dar tips sobre los lugares qué conocer, cómo transportarse o dónde es mejor comer (en Viena nos recomendaron un restaurante “All you can eat, pay as you want”… pero eso es otra historia). Aunque sí, si compartir carro da miedo, imagínense quedarse en la casa de un desconocido. Pero mírenlo al contrario: esa persona le está abriendo las puertas a un(os) desconocido(s), y creo que si alguien está en CouchSurfing es porque es realmente open mind como para que esas cosas no se le hagan raro. Es una comunidad muy bakana, en realidad: cuando viajas tienes hospedaje y en agradecimiento cuando alguien viaja a tu ciudad le das hospedaje y lo tratas lo mejor posible. Y además conoces gente, ese desconocido que te hospedó u hospedaste termina siendo tu amigo con el que no pierdes contacto.
Gente espectacular de CouchSurfing: aquí con Zsofi y Patrik (izquierda) y Aleksandra y sus amigos (derecha) en Budapest y Polonia.

Y en conclusión, posibilidades para viajar a bajo costo las hay, mucho más ahora con internet. La narración de los viajes que he hecho, más adelante.
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