Crónica de un sueño cumplido. Parte Final

Eran las 8:57 cuando terminé de grabar el vídeo y el tren salía a las 9:15. Recuerden que el salón de eventos se encontraba fuera de la ciudad. Tenía 18 minutos para encontrar medio de transporte y llegar a la estación de trenes. Salí corriendo y le pregunté al celador que dónde podía conseguir taxi. “allí adelantico”. Corrí un rato por la carretera hasta llegar al siguiente celador. “Uy no, aquí no llegan taxis, le toca pedirlo por teléfono”. En ese momento llegó un taxi y se parqueó frente a mi.

-Buenas noches, ¿me puede llevar a la estación de trenes?
-No, estoy esperando que alguien salga. Llame y pida otro taxi.
-Y si ese alguien va a la estación o cerca, ¿puedo irme con ustedes?
-No sé, tendría que preguntarle. Espere. O mejor llame y pida otro taxi.
-Está bien, ¿cómo es el teléfono?
-Está escrito en la puerta del taxi: #2525

Saco el celular, marco, y me habla una voz en alemán: “El número que acaba de marcar no funciona”. Claro, como mi celular es alemán no puedo marcar a teléfonos británicos de # y eso.

-Señor no me sirve el celular, ¿no puede llamar por su radioteléfono a otro taxi?
-No, no puedo. Ahí está el número en la puerta, llame y pida otro taxi.

Qué ganas de pegarle un puño. Sabiendo que con él no iba a llegar a ningún lado le pedí prestado el celular al celador, a ver si así podía llamar. Me dijo que no. Faltaban 13 minutos.

-¿Dónde es la siguiente calle principal donde puedan pasar taxis?

Estaba a punto de salir corriendo cuando el taxista me gritó:

-HEY! Ya estoy libre, ¿quiere ir a la estación de trenes?

Eso lo escuché no sólo yo sino dos manes que estaban pasando por ahí. También necesitaban ir a la estación de trenes rápido, así que nos subimos los tres.

-Mi tren sale en 12 minutos, ¿me puede dejar allá a tiempo?
-Bueno pero me toca saltarme algunas reglas. Le voy a tener que cobrar más.

Típico. A los otros dos manes no les gustó mucho la idea, y yo les dije que entonces se bajaran y yo pagaba todo. Como también iban de afán no lo hicieron.

El taxista iba re rápido, y se saltó un par de semáforos. Aunque siempre pendiente de que no hubiera policia ni nada. 9:13 llegamos a la estación. El carro ni había parado y yo ya estaba afuera. Le pagamos entre los tres al taxista y salí corriendo. Bueno, no es que fuera una estación muy grande, sólo tenía dos plataformas. El tren ya estaba parqueado. El reloj marcaba las 9:14 cuando entré y tomé puesto. No podía creerlo, había logrado lo que hasta hace una hora creía imposible.

Sábado 6 de Octubre de 2012
21:12
Tren Cheltenham – Londres


¡LO LOGRÉEEE! Con la emoción del momento se me olvidó por completo la bolsita con los regalos que había preparado, pero pude hablar con ella medio minuto. Me dijo que ojalá haya valido la pena mi viaje y me firmó el escudo 😀 I’M SO HAPPY I COULD DIE.

Éxtasis.

Ahora voy en un tren rumbo a Swindon, allí me tengo que bajar y coger otro hacia Londres. El viaje de vuelta no será tan largo como el de ida, pero casi. Igual en este momento nada me importa PORQUE LO LOGRÉEEEE.

Estaba tan feliz y con tanta adrenalina que la narcolepsia automovilística no apareció allí. Una y otra vez repasaba los momentos en mi cabeza. ¡Lo siento mucho! Espero que haya valido la penaBueno pero no le digas a nadie … Su cara de preocupación cuando supo cuánto había viajado para verla, y su picada de ojo cuando accedió a firmar el escudo son dos imágenes que quedaron grabadas en mi memoria como el más valioso de mis tesoros. Las imagenes que usaría si quisiera hacer un Patronus. Aunque ni había necesidad: si en ese momento hubiera un dementor frente a mi, no tendría nada de tristeza que succionarme. Se suicidaría antes de tener que presenciar tanta felicidad.

No podía concentrarme en la lectura (además que me había quitado los lentes porque me estaban literalmente dejando ciega) así que prendí el tv que había en frente mio. Si, las sillas de ese tren estaban más engalladas que las de Lufthansa y tenían tv propio con música, películas, series, noticias, gps, etc…

Llegué a Swindon, espere una hora, me subí al otro tren. Llegué a Londres a las 23:36. El bus hacia el aeropuerto salía a las 00, tenía 14 minutos para llegar al paradero de buses, que quedaba a 2 estaciones de metro de allí. Ahora que lo pienso a mi como que me gusta eso de cuadrar los horarios de los buses y trenes para siempre estar de afán. Igual esto era lograble, sólo dos estaciones adelante. El metro pasaba en 2 minutos y tardaba 5 en llegar allí. Me quedarían 7 para buscar el bus. Perfecto.

WROOOONG. El metro efectivamente pasó 2 minutos después, pero con las luces apagadas, totalmente vacío y con el letrero “Fuera de servicio”. Fuck. Próximo metro: 8 minutos. Mierda. Lo cogí y al bajarme salí corriendo. ¡No sé por qué tienen que hacer las estaciones de metro tan abajo! O bueno, si lo sé, pero es tan inconveniente… 00 salí de la estación buscando la dirección de la parada, pregunté a alguien que resultó no ser de Londres (o ser alguien muy desconfiado), y luego la encontré yo sola: 00:01. Había alguien allí.

-Disculpe, ¿sabe si ya pasó el bus hacia el aeropuerto de Stansted?
-Si, se acaba de ir.

No tuve tanta suerte como con el tren. Pues ni modo, a chupar frío. Llamé a la compañía de buses y me dijeron que el tiquete sólo era válido para el trayecto en el día y la hora comprada. Como quien dice, esa platica se perdió. Me senté a esperar y pasó un bus que decía STANSTED. Era de la otra compañía de buses. Pagué con dolor y me quedé dormida.

Llegué a Londres casi a las 2. Sobre eso no hay mucho que contar: encontré un lugar escondido, cerca a una calefacción, saqué el sleeping y dormí allí un par de horas. Esta vez no hubo señora ensangrentada ni nada por el estilo. Me levanté, hice check-in, esperé, esperé, esperé… el vuelo salía a las 7:15 pero tuvo un retraso de media hora. Llegamos a Frankfurt Hahn a las 10 am. Como a estas alturas ya sabrán, esos aeropuertos quedan en medio de la nada. Literal. Tenía que coger un bus y luego un tren para llegar a Saarbrücken. Me indigné con lo caro que era el bus, pero ni modo.

Domingo 7 de Octubre de 2012
12:34
Tren Trier – Saarbrücken


De las últimas 60 horas de mi vida, me la he pasado viajando por lo menos 30. Tengo la espinita de que no me hayan dejado preguntarle nada a JK, pero aún así, los 30 segundos que hablé con ella fueron los mejores 30 segundos. Apenas pueda, lo primero que voy a hacer es agradecerle a mis papás por su apoyo (económico, que ni deben saber qué estoy haciendo). Sin su trabajo no estaría aquí, soy muy afortunada. Por ahora sólo sueño con llegar a mi casa, pegarme una buena ducha y compartir esta experiencia con mis amigos. Falta 1 hora de tren, 1 de espera y 25 de bus. Hora esperada de llegada: 3:10 pm.

Y sí, después de comer un Kebab gigante y esperar bus, me encontraba en mi casa a las 3:15 pm. El viaje de vuelta fueron 17 horas. La mejor experiencia de mi vida. Me la guerrié con toda y la luché hasta el final. Y cumplí mi sueño. Lo único que me hizo falta allí fue estar acompañada de mis mejores amigos, que tienen el mismo sueño.

Advertisements

One thought on “Crónica de un sueño cumplido. Parte Final

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s