Despedidas

Decir adiós nunca es fácil. Un adiós no es un hasta luego o un chao, un adiós significa una separación definitiva. Es el tipo de despedida más fuerte, en el que ambas personas saben casi con total seguridad que no se van a volver a ver en la vida. Entre ayer y hoy lo he dicho tantas veces que es imposible no quedar con un rayón emocional.

Me considero buena cerrando ciclos. Después de salir del colegio no seguí obsesionada con él, pero tampoco lo olvidé. Cuando estuve en HC supe en qué momento debía renunciar, en vez de extender una situación que se volvió incómoda para mi. Igualmente soy totalmente consciente que mi ciclo “intercambio” se acabó y en vez de lamentar su final miro con una sonrisa de oreja a oreja hacia atrás. Este año vine a aprender un idioma y terminé con bases de muchos, recorrí la mitad de europa (mochileando, couchsurfeando e incluso durmiendo en aeropuertos y estaciones de tren/bus cuando era necesario), aprendí a vivir independiente con todas las responsabilidades que eso significa, y conocí a gente espectacular, de los cuales hoy puedo afirmar que seguirán siendo mis amigos por muchos años, así no vivamos en el mismo país.

Todo eso me llevó a reflexionar. Si, estoy un poco melancólica y nostálgica, pero imposible no estarlo. Por un lado, sé que tuve un gran año y me voy con una sonrisa de oreja a oreja y agradecida con la vida por esta oportunidad. Pero estoy totalmente segura que no quiero quedarme más tiempo. Mi etapa aquí terminó, es hora de cerrar el ciclo y volver a mi tierra natal, que sí que me hace falta. Más adelante llegará el momento de regresar a tierras germanas en un ámbito más académico.

Y por otro lado reflexioné sobre los muchos tipos de adiós que hay. Están los que quieren decir “gracias por todo”, los de “la pasamos muy bien”, los de “por favor quédate”, también los de rencor y/o alivio por la despedida (afortunadamente de esos no me tocó), otros te hacen descubrir cosas que hubieran pasado si no se diera esa separación.. y están esos que sin necesidad de palabras expresan todo. Pero lo importante es saber decirlo, no aferrarse a algo que inevitablemente tiene que acabar y afrontar ese momento con la cabeza en alto.

Porque si uno es lo suficientemente valiente para decir adiós, la vida lo recibirá a uno con un nuevo hola. Así qué ahí voy de nuevo, Colombia.

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